Estados Unidos intensifica la presión energética sobre GAESA, el conglomerado militar cubano
Un dossier del analista Emilio Morales sostiene que GAESA usa MIPYMES como intermediarias para acceder al combustible estadounidense mientras Washington estrecha el cerco energético sobre La Habana.
Claves
- Un dossier de Emilio Morales afirma que GAESA opera a través de MIPYMES, pero conserva el control de gasolineras, pagos y bancos
- Las exportaciones estadounidenses de combustible a Cuba sumaron unos USD 232 millones entre enero y agosto
- EE. UU. sancionó a CUPET, ENETEC y COREYDAN e interceptó 90 envíos destinados a ENETEC
Un nuevo dossier elaborado por el analista Emilio Morales concluye que GAESA, el conglomerado militar que controla gran parte de la economía de Cuba, utiliza empresas privadas como pantalla para acceder al mercado de combustible de Estados Unidos. El documento se titula "El control del combustible: nuevo instrumento de presión sobre el Estado mafioso cubano". Morales lo elaboró como vicepresidente de Cuba Siglo 21 y presidente del Havana Consulting Group. Según la fuente, el informe cuestiona que estas operaciones sean un negocio realmente independiente del sector privado cubano.
El trasfondo es la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, que privó a La Habana de su principal proveedor de petróleo subsidiado. Según estimaciones recogidas en el dossier, GAESA revendía en mercados asiáticos entre el 40 y el 50 % del crudo venezolano que recibía, una operación que habría generado unos USD 30.000 millones entre 2010 y 2025. Esas cifras son estimaciones del propio documento y no han sido verificadas de forma independiente.
Ante el agravamiento de la crisis energética, la administración estadounidense habilitó una vía para exportar combustible a entidades privadas cubanas elegibles y a consumidores individuales, bajo la excepción denominada Support for the Cuban People. La intención declarada es abastecer a actividades independientes sin beneficiar a las entidades militares y estatales sancionadas. Las MIPYMES, o micro, pequeñas y medianas empresas, son el sector privado cubano que aparece formalmente como importador o comercializador en este esquema.
Según el dossier, la infraestructura sigue en manos del conglomerado. Las gasolineras pertenecen a CIMEX, los pagos se hacen con las tarjetas Clásica administradas por FINCIMEX y los ingresos se depositan en el Banco Financiero Internacional (BFI), todas entidades vinculadas a GAESA. Además, el informe estima que comenzar a operar con diez isotanques de combustible requeriría entre USD 500.000 y USD 1.400.000, sin acceso a financiamiento y con pagos al contado, una barrera difícil de superar para pequeños empresarios independientes.
Los datos comerciales citados en la nota indican que, entre enero y agosto, las exportaciones estadounidenses de combustible y derivados hacia Cuba alcanzaron unos USD 232 millones, con un récord mensual de USD 74,9 millones en agosto. Para Morales, estas cifras difícilmente pueden explicarse solo con pequeñas empresas sin respaldo financiero. Por su parte, la administración de Donald Trump ha intensificado las sanciones contra empresas estatales vinculadas al comercio de combustible, entre ellas CUPET, ENETEC y COREYDAN. Las autoridades también informaron de la interceptación de 90 envíos destinados a ENETEC, con unos 600.000 galones valuados en USD 2,8 millones.
El dossier advierte, además, de que el combustible autorizado para el sector privado podría terminar abasteciendo a instituciones militares y organismos de seguridad. Según la fuente, investigaciones periodísticas citadas en el documento identificaron suministros a vehículos vinculados con estructuras represivas. La conclusión principal del informe es que el cambio más profundo no es solo la sustitución del petróleo venezolano por combustible estadounidense, sino la transformación de la dependencia energética de la isla, que ahora opera en un mercado donde Estados Unidos puede supervisar las exportaciones. Esta es la versión de un analista con posición crítica hacia el Gobierno cubano; la nota no incluye una respuesta oficial de La Habana ni de las empresas citadas.
Por qué importa
el control del combustible es una de las principales palancas de presión de Washington sobre Cuba tras la caída del suministro venezolano. Lo que ocurra con estas exportaciones afecta a la crisis energética de la isla y al alcance real de las sanciones, un debate que sigue abierto.
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