EE. UU. e Irán envían señales contradictorias entre nuevos ataques y una salida negociada
Washington prepara opciones militares mientras el vicepresidente JD Vance propone negociaciones directas con Irán. Analistas coinciden en que la desconfianza sigue siendo el principal obstáculo.
Claves
- Según The Wall Street Journal, el mando militar de EE. UU. presentó a Trump opciones para nuevos ataques contra Irán.
- Vance envió una carta, según The New York Times, para proponer negociaciones directas con Irán con el programa nuclear sobre la mesa.
- Analistas consultados por Al Jazeera coinciden en que la confianza mutua sigue siendo el principal obstáculo para un acuerdo.
Estados Unidos e Irán han enviado en la última semana mensajes contradictorios sobre el rumbo de un conflicto que, según la cobertura de Al Jazeera, lleva ocho meses. La pregunta que se hacen analistas y gobiernos es si la guerra volverá a escalar a gran escala o si se abrirá paso un acuerdo de paz.
Por un lado, el jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el almirante Brad Cooper, informó al presidente Donald Trump sobre opciones para reanudar los ataques contra Irán, según The Wall Street Journal. Ese mismo diario indica que Washington ha reforzado sus defensas aéreas y su dotación de municiones en la región y ha retirado parte de sus tropas de bases vulnerables a represalias iraníes. Según la cadena pública israelí Kan, varios aviones de carga militares estadounidenses aterrizaron en bases de Israel, con más envíos hacia Jordania, Arabia Saudita y Catar. The New York Times, por su parte, asegura que Estados Unidos e Israel han elaborado planes conjuntos de ataque para después de las elecciones legislativas de EE. UU. del 3 de noviembre.
Por otro, The Washington Post informó de que el vicepresidente JD Vance se ofreció a reunirse en persona con Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, para negociar el fin de la guerra. Según el New York Times, la carta de Vance, entregada a Rezaei a través de mediadores catarís el domingo, propone conversaciones directas dirigidas por el propio Vance e incluye el programa nuclear iraní desde el inicio. Además, el viernes volvieron a Teherán mediadores de Catar para conversaciones coordinadas con Estados Unidos, según una fuente citada por Reuters.
Las lecturas de los expertos difieren. Rouzbeh Parsi, investigador de la Universidad de Lund, describe a Vance como la voz más sensata del gobierno de Trump sobre Irán, aunque considera que su posición nunca ha resultado lo bastante firme para influir en Trump. Wolfgang Pusztai, analista de defensa austríaco, sostiene que la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, el cuerpo militar ideológico del régimen iraní) es quien decide hoy y que no habrá acuerdo sin su aprobación. Nader Hashemi, de la Universidad de Georgetown, recuerda en cambio que en la República Islámica las decisiones se toman de forma colectiva y que Rezaei es solo una voz entre varias.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, condicionó cualquier avance al cumplimiento de siete exigencias iraníes, entre ellas el levantamiento de sanciones, el fin del bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes, garantías contra nuevos ataques y la liberación de activos congelados. Según la agencia semioficial Tasnim, afirmó que la estrategia de «zanahoria y palo» no surte efecto en Irán. Vance, por su parte, dijo a Fox News que Trump no permitirá que el conflicto se convierta en «una guerra interminable».
Andreas Krieg, profesor del King's College de Londres, interpreta la oferta de diálogo directo como señal de que Washington tiene dudas sobre una acción militar inmediata. Advierte, sin embargo, de que las opciones militares que presenta el mando estadounidense podrían dar a Trump una falsa confianza en que existe una salida militar, algo que, según él, no existe.
En resumen, Estados Unidos mantiene a la vez los preparativos bélicos y un canal diplomático abierto, sin que hasta ahora haya una señal clara sobre cuál de los dos caminos prevalecerá.
Por qué importa
Un giro hacia la guerra abierta o hacia un acuerdo afectaría a la estabilidad de Oriente Medio, al precio del petróleo y a la seguridad de las tropas y civiles en la región. Las elecciones legislativas de EE. UU. del 3 de noviembre añaden un factor político a los próximos movimientos.
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