Sheinbaum rechaza que Texas se adjudique nueve islas del Río Bravo y acusa intereses electorales
La presidenta de México afirma que solo la CILA puede definir la soberanía de las islas. Texas declaró como propiedad estatal unas 27 hectáreas en la frontera entre Laredo y McAllen.
Claves
- Texas declara propiedad estatal nueve islas e islotes del Río Bravo, unas 27 hectáreas entre Laredo y McAllen
- Sheinbaum afirma que solo la CILA puede definir los límites y atribuye la medida a intereses electorales
- La SRE recordó el Tratado de Límites de 1970 y dará seguimiento a las decisiones de EE. UU.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó que el gobierno de Texas pueda adjudicarse de forma unilateral nueve islas e islotes del Río Bravo y atribuyó la controversia a intereses electorales en Estados Unidos. Según explicó durante su conferencia matutina del martes 3 de noviembre, la soberanía de esos terrenos corresponde exclusivamente a la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), el organismo bilateral que vigila el cumplimiento de los acuerdos fronterizos entre ambos países.
La polémica surgió después de que la Oficina General de Tierras de Texas (GLO, por sus siglas en inglés), encabezada por la comisionada Dawn Buckingham, anunciara que nueve formaciones ubicadas en el cauce del Río Bravo son propiedad estatal. Según la información difundida, las islas abarcan unas 27 hectáreas, equivalentes a 66 acres, en el tramo fronterizo entre Laredo y McAllen, y reciben los nombres de Nixon, La Bota, Tex Mex 2, McKendricks, Lost Boot, Clark, Zachary, Miller 1 y Miller 2.
Las autoridades texanas sostienen que la titularidad de estos terrenos era incierta desde hace años, lo que dificultaba la vigilancia y la seguridad en la frontera. Con la declaración, Texas busca facilitar el acceso de sus fuerzas de seguridad y de cuerpos militares para patrullar la zona y evitar que sea usada como escondite por organizaciones criminales y narcotraficantes.
Sheinbaum, por su parte, sostuvo que ningún gobierno estatal estadounidense tiene facultades para alterar los límites internacionales. Explicó que las islas en el Río Bravo se forman por el movimiento natural del agua y que su posición respecto a la frontera debe determinarse mediante mediciones técnicas, para establecer si quedan del lado mexicano, del estadounidense o si se dividen entre ambos. La mandataria también vinculó el anuncio con las elecciones de medio mandato que se celebraban ese martes en Estados Unidos.
Antes, el 30 de octubre, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la cancillería mexicana, ya había rechazado cualquier intento de Texas por modificar unilateralmente la frontera. Recordó que el Tratado de Límites de 1970 fija los criterios para dividir el territorio siguiendo el cauce del río y reiteró que solo la CILA puede resolver la ubicación soberana de las islas. México, indicó, dará seguimiento a las decisiones de las autoridades estadounidenses sobre esos terrenos.
La fuente consultada no incluye una respuesta oficial de las autoridades texanas a los señalamientos mexicanos, por lo que el alcance jurídico de la declaración de Texas aún no está claro.
Por qué importa
El caso toca la soberanía territorial entre México y Estados Unidos y el papel de la CILA, un organismo bilateral que resuelve disputas sobre el curso del Río Bravo. Un cambio en la titularidad de estos terrenos podría afectar la seguridad y el control fronterizo en la zona.
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